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Persisten riesgos de nuevas inundaciones en Nepal; miles de personas siguen afectadas

La emergencia provocada por las inundaciones en el norte de Nepal continúa, mientras persiste el riesgo de nuevos desbordamientos que ha obligado a los equipos humanitarios a modificar e incluso suspender algunas de sus labores en las zonas más afectadas.

La coordinadora residente y humanitaria de la ONU en Nepal, Lila Pieters Yahia, experimentó directamente la situación este viernes, cuando tuvo que abandonar una visita de campo y regresar a Katmandú tras recibir una alerta sobre las condiciones de riesgo.

“Llevábamos apenas una hora sobre el terreno y tuvimos que dar media vuelta y regresar a Katmandú”, relató durante una conferencia de prensa de Naciones Unidas en Ginebra.

Continúan las labores de búsqueda

Los equipos de emergencia mantienen los esfuerzos para llegar a comunidades que permanecen incomunicadas en los distritos de Rasuwa, Nuwakot y Dhading, golpeados el miércoles por inundaciones que dejaron un elevado número de víctimas.

De acuerdo con la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres, 977 personas permanecen desaparecidas y 538 cuerpos han sido recuperados en Nepal. En la región autónoma del Tíbet, China, se reportan además alrededor de 560 personas desaparecidas.

Los daños a la infraestructura complican las labores de rescate y asistencia. Cerca de 40 kilómetros de carreteras quedaron destruidos y alrededor de 40 puentes resultaron destruidos o con afectaciones severas. Debido a la dificultad para acceder por tierra, algunas comunidades únicamente pueden recibir ayuda mediante helicópteros.

“Todo se transporta por vía aérea, incluso el agua potable”, explicó la coordinadora humanitaria de Naciones Unidas.

Un desastre sin precedentes recientes

Kamal Kishore, responsable de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), calificó la emergencia como un fenómeno de dimensiones extraordinarias para las regiones montañosas.

El funcionario señaló que no se había registrado en mucho tiempo un desastre de esta magnitud en estas zonas, debido al impacto que ha tenido sobre la población, las viviendas, los medios de subsistencia y servicios esenciales como carreteras, puentes y proyectos hidroeléctricos.

Kishore también advirtió sobre la vulnerabilidad de los ecosistemas montañosos y destacó la necesidad de fortalecer los sistemas de alerta temprana para reducir el impacto de futuros fenómenos.

“El desastre todavía no ha terminado por completo”, advirtió, al señalar que los riesgos continúan presentes.

Alrededor de 93 mil personas afectadas

La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja calcula que cerca de 93 mil personas podrían haber resultado afectadas por las inundaciones registradas el miércoles en la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet.

La organización alertó que la cifra de víctimas podría incrementarse conforme los equipos de emergencia logren acceder a comunidades que permanecen aisladas.

Miles de viviendas presentan daños de diversa magnitud y numerosas carreteras, puentes e instalaciones esenciales quedaron destruidos o severamente afectados.

UNICEF alerta por miles de niños

La emergencia también ha golpeado de manera considerable a la población infantil. Ricardo Pires, portavoz del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), informó que al menos 17 mil niños requieren asistencia humanitaria urgente.

En distintas localidades de Rasuwa y Dhading, numerosas familias perdieron sus viviendas, mientras escuelas y centros de salud también sufrieron daños. Algunos menores enfrentan además la pérdida de familiares a causa de las inundaciones.

UNICEF estima que unos 10 mil niños necesitan apoyo para poder continuar con su educación y solicitó 17.2 millones de dólares para mantener las labores de emergencia y respaldar las primeras etapas de recuperación.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) movilizó suministros médicos de emergencia suficientes para atender durante tres meses a unas 10 mil personas. También fueron enviados otros materiales de apoyo, incluidas tiendas de campaña y bolsas para cadáveres.

Seis centros de salud ubicados en Rasuwa y Dhading resultaron dañados, mientras que ocho trabajadores sanitarios continúan desaparecidos.

La OMS advirtió que los desplazamientos de población y las condiciones de hacinamiento generadas por la emergencia podrían afectar el acceso al agua potable, saneamiento y servicios médicos, elevando el riesgo de enfermedades infecciosas.

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