Ante la crisis de violencia que mantiene a Sinaloa en alerta desde septiembre de 2024, organizaciones civiles y representantes del sector empresarial anunciaron la segunda Marcha por la Paz en Culiacán, programada para el domingo 13 de septiembre, con la intención de reunir nuevamente a miles de ciudadanos y exigir respuestas a las autoridades.
La movilización se realizará al cumplirse dos años del inicio de la ola de violencia y partirá a las 08:00 horas desde la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, La Lomita, para avanzar hacia La Catedral. Los convocantes pidieron a los participantes acudir preferentemente vestidos de blanco como símbolo de paz.
Más que una protesta, los organizadores plantearon la marcha como un llamado de la sociedad sinaloense a recuperar la seguridad, la tranquilidad y las condiciones económicas afectadas por la violencia que se ha prolongado durante los últimos dos años.
Martha Reyes Zazueta, presidenta de Coparmex Sinaloa, sostuvo que la ciudadanía no puede permanecer al margen de la situación y llamó a los sinaloenses a asumir un papel activo ante la crisis.
“Si no despierta Sinaloa, entonces ¿quién va a venir a rescatarlo? Si no somos nosotros los sinaloenses, ¿quién va a venir a rescatar?”, cuestionó.
Exigen resultados ante la crisis
Los representantes de organismos civiles y empresariales señalaron que han buscado reunirse con autoridades estatales para plantear alternativas frente al impacto de la violencia en la economía y en la seguridad, pero afirmaron que sus propuestas no han recibido la atención esperada.
En este contexto, cuestionaron la capacidad de las instituciones para garantizar la seguridad de la población y advirtieron que esta responsabilidad corresponde principalmente al Estado.
“Si no pueden establecer la seguridad, es un Estado fallido, porque es la principal garantía que debe otorgar un Gobierno: la seguridad de sus ciudadanos”, señalaron.
Los convocantes insistieron en que la movilización no pretende respaldar a ningún partido, candidato o proyecto electoral. Sin embargo, reconocieron que tiene un carácter político en el sentido de que representa la participación ciudadana y el ejercicio de la democracia.
“El movimiento ciudadano es político porque la ciudadanía tiene derecho a participar, a exigir y a decidir sobre el rumbo de su estado”, planteó el chef Miguel Taniyama.
Buscan movilización estatal
Para ampliar la convocatoria, los organizadores realizarán actividades de promoción en distintos puntos de Culiacán, entre ellas volanteo en cruceros, además de recurrir a ciudadanos, empresarios, colectivos, organizaciones e influencers para difundir el llamado.
También pretenden que la movilización trascienda la capital del estado y que habitantes de otros municipios organicen concentraciones o marchas simultáneas.
Reyes Zazueta consideró que la participación ciudadana será determinante para dimensionar el alcance del movimiento.
“Esto nosotros somos unos cuantos que nos atrevimos a organizarnos, pero si salen más ciudadanos en los videos, invitando a otros, vamos a demostrar que somos todos los que nos interesa recuperar Sinaloa”, afirmó.
Pretenden superar participación de 2025
La segunda edición tendrá algunas diferencias respecto a la movilización realizada el año pasado. En esta ocasión, los organizadores buscan abrir espacios adicionales para que los asistentes puedan expresar de manera directa sus experiencias, preocupaciones y reclamos relacionados con la inseguridad.
También se espera una mayor participación de colectivos y organizaciones sociales.
Según los organizadores, la primera Marcha por la Paz reunió alrededor de 70 mil personas y 60 colectivos. Para esta edición, la meta es duplicar ambas cifras y convertir la movilización en una expresión ciudadana de alcance estatal.
Los convocantes señalaron que la marcha también pretende fortalecer el papel de la sociedad civil como contrapeso y observadora de las acciones gubernamentales.
“Tenemos que ser la sociedad civil, el ojo vigilante del Gobierno”, afirmaron.
Con esta segunda movilización, organizaciones civiles y empresarios buscan enviar un mensaje de inconformidad ante la situación de violencia y, al mismo tiempo, llamar a los sinaloenses a participar de manera pacífica para exigir seguridad y mejores condiciones para recuperar la vida social y económica del estado.

















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